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Introducción

En mayo de 2025, un equipo de la Universidad de Shanghái, liderado por el profesor Wang Chao, logró un hito en computación cuántica al factorizar una clave RSA de 90 bits utilizando el D-Wave Advantage, un ordenador cuántico basado en recocido cuántico con 5760 qubits físicos [Wang et al., 2025]. Publicado en la Chinese Journal of Computers bajo el título «Quantum Annealing Public Key Cryptographic Attack Algorithm Based on D-Wave Advantage», este experimento demuestra el potencial de los sistemas cuánticos para desafiar la criptografía de clave pública [South China Morning Post, 2025]. Sin embargo, la distinción entre qubits físicos y qubits lógicos es crucial para entender las limitaciones de este avance y su impacto en la seguridad criptográfica. Aunque el «Q-Day» (el momento en que los ordenadores cuánticos rompan sistemas como RSA-2048) está lejos, la necesidad de desarrollar algoritmos post-cuánticos desde hoy es urgente para proteger datos sensibles frente a futuros avances cuánticos [NIST, 2024].

El Logro de la Universidad de Shanghái

Contexto Técnico

El algoritmo RSA se basa en la dificultad de factorizar números grandes (producto de dos primos) en ordenadores clásicos. Por ejemplo, factorizar una clave RSA de 2048 bits es inviable con hardware clásico, requiriendo miles de años [CSO Online, 2024]. En contraste, el algoritmo de Shor, ejecutado en un ordenador cuántico universal con suficientes qubits lógicos, podría resolver este problema en tiempo polinómico [IBM, 2024]. El experimento de Shanghái no utilizó el algoritmo de Shor, sino que reformuló la factorización como un problema de optimización resoluble por el D-Wave Advantage, un sistema de recocido cuántico con 5760 qubits físicos [D-Wave Systems, 2025].

Metodología

El equipo empleó dos enfoques técnicos [Wang et al., 2025]:

  1. Optimización QUBO: La factorización se transformó en un problema de Quadratic Unconstrained Binary Optimization (QUBO), mapeado en el paisaje energético del D-Wave Advantage. Esto permitió factorizar un entero de 22 bits (2,269,753), superando resultados previos de laboratorios como Google y MIT.
  2. Problema del Vector Más Cercano (CVP): Combinando recocido cuántico con algoritmos clásicos, como la técnica de redondeo de Babai y el algoritmo de firma de Schnorr, el equipo factorizó un entero de 50 bits y luego uno de 90 bits, rompiendo el límite previo de 80 bits [South China Morning Post, 2025].

Este logro, aunque significativo, no amenaza las claves RSA de 2048 bits debido a la escalada exponencial de la complejidad computacional [CSO Online, 2024].

Hardware: D-Wave Advantage

El D-Wave Advantage, desarrollado por D-Wave Systems, cuenta con 5760 qubits físicos organizados en una topología Pegasus, con hasta 15 conexiones por qubit [D-Wave Systems, 2025]. Este sistema utiliza recocido cuántico para resolver problemas de optimización al buscar el estado de mínima energía. A diferencia de los ordenadores cuánticos basados en puertas (gate-based), como los de IBM o Google, no es universal y está optimizado para problemas específicos, como los abordados en el experimento de Shanghái. Su diseño híbrido cuántico-clásico requirió un preprocesamiento y postprocesamiento clásico significativo [Wang et al., 2025].

Qubits Físicos vs. Qubits Lógicos

La distinción entre qubits físicos y qubits lógicos es fundamental para evaluar el impacto del D-Wave Advantage y otros ordenadores cuánticos:

  • Qubits Físicos: Son las unidades físicas de información cuántica implementadas en hardware (por ejemplo, circuitos superconductores, iones atrapados o átomos neutros). El D-Wave Advantage tiene 5760 qubits físicos, pero estos son propensos a errores debido a la decoherencia y el ruido ambiental [D-Wave Systems, 2025]. En el caso del D-Wave, estos qubits son efectivos para problemas de optimización, pero no para computación universal.
  • Qubits Lógicos: Son qubits efectivos tras aplicar corrección de errores cuánticos (por ejemplo, códigos de superficie o de Shor), que requieren múltiples qubits físicos por qubit lógico para garantizar cálculos fiables. En sistemas NISQ (Noisy Intermediate-Scale Quantum), como los actuales, la falta de corrección robusta significa que los qubits lógicos son escasos o inexistentes. Para el D-Wave Advantage, no hay qubits lógicos, ya que el recocido cuántico no implementa corrección de errores avanzada, dado que su arquitectura es tolerante al ruido para aplicaciones específicas [IBM, 2024].
  • Requisitos para Computación Universal: Romper RSA-2048 con el algoritmo de Shor requiere ~3 millones de qubits físicos para producir suficientes qubits lógicos con corrección de errores, según estimaciones para sistemas de iones atrapados [NIST, 2024]. Los 5760 qubits físicos del D-Wave Advantage, sin corrección de errores, no son adecuados para este propósito.

Esta distinción explica por qué el avance de Shanghái, aunque notable, está lejos de comprometer la criptografía moderna [CSO Online, 2024].

Implicaciones para la Criptografía

El experimento no pone en riesgo inmediato sistemas como RSA-2048 o AES-256, pero tiene implicaciones críticas:

  • Limitaciones del Avance: Factorizar 90 bits es un logro, pero las claves de 2048 bits son órdenes de magnitud más difíciles. La complejidad crece exponencialmente, y el D-Wave Advantage, con sus 5760 qubits físicos y cero qubits lógicos, no puede abordar problemas de esta escala [South China Morning Post, 2025].
  • Proximidad al «Q-Day»: El «Q-Day» requiere un ordenador cuántico universal con millones de qubits físicos y corrección de errores avanzada. El NIST estima que esto podría ocurrir en 15-30 años (2040-2055) [NIST, 2024]. El experimento de Shanghái, basado en recocido cuántico, no altera significativamente esta línea temporal.
  • Riesgo de «Cosecha Ahora, Descifra Después»: Los datos cifrados hoy podrían ser recolectados y descifrados en el futuro, lo que afecta a información sensible a largo plazo (médica, gubernamental) [CSO Online, 2024].

Urgencia de Algoritmos Post-Cuánticos

Aunque el «Q-Day» está lejos, la transición a algoritmos post-cuánticos debe comenzar hoy:

  • Desarrollo Prolongado: Algoritmos como CRYSTALS-Kyber, CRYSTALS-Dilithium, FALCON y SPHINCS+, estandarizados por el NIST en 2024, requieren años para diseñarse, probarse e implementarse. La «crypto-agility» es crucial para actualizaciones rápidas [NIST, 2024].
  • Protección de Datos: Datos sensibles deben protegerse contra ataques futuros. Empresas como Apple, con PQ3 en iMessage, y gobiernos están adoptando soluciones post-cuánticas [CSO Online, 2024].
  • Iniciativas Actuales: China lidera en redes de Distribución de Claves Cuánticas (QKD) con más de 4600 km, garantizando comunicaciones seguras basadas en principios cuánticos [South China Morning Post, 2025].

Conclusión

El logro de la Universidad de Shanghái con el D-Wave Advantage, que utiliza 5760 qubits físicos pero cero qubits lógicos, demuestra el potencial del recocido cuántico para abordar problemas criptográficos como la factorización de RSA de 90 bits [Wang et al., 2025]. Sin embargo, la falta de corrección de errores y la naturaleza no universal de su arquitectura limitan su impacto en la criptografía moderna. Los sistemas como RSA-2048 siguen siendo seguros, pero el avance subraya la necesidad de actuar desde hoy para desarrollar e implementar algoritmos post-cuánticos [NIST, 2024]. La distinción entre qubits físicos y lógicos es clave: mientras los ordenadores cuánticos actuales tienen miles de qubits físicos, los millones de qubits lógicos necesarios para el «Q-Day» están a décadas de distancia. La preparación inmediata es esencial para garantizar un futuro digital seguro.

Fuentes

  • Wang, C., et al. (2025). «Quantum Annealing Public Key Cryptographic Attack Algorithm Based on D-Wave Advantage.» Chinese Journal of Computers. Disponible en: journal.cjcomp.org.
  • D-Wave Systems. (2025). «D-Wave Advantage System Overview.» Disponible en: dwave-sys.com.
  • South China Morning Post. (2025). «China cracks another quantum code barrier.» Disponible en: scmp.com.
  • CSO Online. (2024). «Chinese researchers break RSA encryption with a quantum computer.» Disponible en: csoonline.com.
  • NIST. (2024). «NIST Releases First 3 Finalized Post-Quantum Encryption Standards.» Disponible en: nist.gov.
  • IBM. (2024). «Quantum Error Correction.» Disponible en: ibm.com.

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Monte Carlo cuántico: cómo lo están probando los bancos

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Más de 15 bancos globales, entre ellos JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Barclays, BBVA, BNP Paribas y HSBC, tienen hoy programas activos de investigación en computación cuántica enfocados en acelerar los cálculos de Monte Carlo que sostienen el pricing de derivados y la medición de riesgo. Ninguno corre todavía un algoritmo cuántico en producción real, pero la inversión ya es concreta: cerca del 38% del gasto en investigación y desarrollo cuántico del sector se dirige hoy a aplicaciones financieras. Para un lector argentino, el dato relevante es que ningún banco de la región aparece todavía en ese mapa.

El método de Monte Carlo es, desde los años cincuenta, la herramienta central para poner precio a instrumentos financieros complejos y para calcular el Valor en Riesgo (VaR): se generan miles o millones de escenarios posibles y se promedian los resultados. La versión cuántica de esa técnica, conocida como estimación de amplitud cuántica, promete una aceleración cuadrática sobre el método clásico: donde un cálculo clásico necesita un millón de muestras para alcanzar cierto nivel de precisión, la versión cuántica podría llegar al mismo resultado con apenas mil evaluaciones de circuito. Goldman Sachs ya asoció ese enfoque en un trabajo conjunto con QC Ware e IonQ para el pricing de riesgo financiero, y JPMorgan corrió pricing de opciones call europeas en un procesador cuántico real de 127 qubits de IBM.

El motivo por el que la banca global le presta atención a esto no es cosmético. Un solo cálculo de riesgo nocturno en un banco grande puede involucrar billones de muestras de Monte Carlo sobre miles de instrumentos, consumiendo miles de horas de procesamiento. Cualquier aceleración real reduce directamente el costo operativo y permite recalcular el riesgo con mayor frecuencia, algo especialmente valioso en mercados volátiles. Ese es precisamente el argumento que sostiene el interés de bancos como Barclays y BBVA, que además de Monte Carlo exploran algoritmos cuánticos para optimización de carteras y detección de fraude, todo dentro del mismo esfuerzo de investigación institucional.

La realidad de 2026, sin embargo, es más medida que los anuncios de prensa: ningún banco estadounidense corre hoy un algoritmo cuántico de forma que altere una decisión de producción real, y el consenso técnico es que una ventaja cuántica útil en Monte Carlo financiero todavía depende de computadoras cuánticas con corrección de errores, una tecnología que sigue en desarrollo. Lo que sí está ocurriendo es la construcción de conocimiento institucional: los bancos que corren pilotos hoy son los que van a poder moverse rápido cuando la tecnología cruce el umbral de utilidad real. Para una entidad financiera argentina, el costo de entrada a un primer piloto es bajo —hay acceso gratuito a hardware cuántico real a través de IBM— y la ventana para posicionarse como early mover en la región todavía está abierta.

Fuentes:
TechBullion: https://techbullion.com/quantum-computing-in-us-finance-2026-what-banks-are-actually-doing-while-waiting-for-advantage/
The Quantum Insider: https://thequantuminsider.com/2026/03/27/15-plus-global-banks-probing-the-wonderful-world-of-quantum-technologies/
Entangled Future – Quantum Computing for Finance: https://entangledfuture.com/guides/quantum-computing-for-finance/
Medium – Superpositions Studio: https://medium.com/@superpositions_studio/quantum-computing-in-finance-portfolio-optimization-fraud-detection-and-monte-carlo-where-it-4b68ed34bb92

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QAOA: el algoritmo cuántico que ya prueba Barclays con IBM

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Barclays trabaja junto con IBM desde hace años en algoritmos cuánticos de optimización de carteras, usando el Quantum Approximate Optimization Algorithm (QAOA) adaptado a restricciones reales como costos de transacción y límites regulatorios. Un estudio académico publicado en febrero de 2026 midió, además, una ventaja concreta: una cartera armada con QAOA logró un ratio de Sharpe de 1,81 frente a 1,31 de un método clásico de recocido simulado y 0,98 de paridad de riesgo jerárquica. La optimización de portfolios sigue en fase de piloto, pero ya no es solo una promesa teórica.

QAOA es un algoritmo pensado para problemas de optimización combinatoria: elegir, entre un enorme número de combinaciones posibles, la que mejor cumple un objetivo dado ciertas restricciones. En finanzas, ese problema es armar una cartera de inversión que maximice el retorno esperado y minimice el riesgo, respetando límites de exposición, costos operativos y reglas de cumplimiento. El algoritmo reformula ese problema como una optimización binaria cuadrática (QUBO) o un modelo de tipo Ising, formatos que un procesador cuántico puede explorar de manera nativa. Lee Braine, director en la oficina de tecnología de Barclays, lidera la investigación cuántica del banco enfocada en optimizar la liquidación de transacciones de valores, además de la propia gestión de carteras.

La escala del problema es lo que justifica la búsqueda de una alternativa cuántica: el número de combinaciones posibles para armar una cartera crece de forma exponencial a medida que aumenta la cantidad de activos considerados, algo que las computadoras clásicas manejan cada vez peor conforme el portfolio se agranda. La magnitud del negocio en juego también es elocuente: una mejora de apenas el 1% en la asignación de activos de un fondo de US$100.000 millones representa US$1.000 millones adicionales de valor. Es ese tipo de cifra la que explica por qué bancos y fondos globales destinan presupuesto de investigación a un algoritmo que todavía no corre en producción.

El propio estudio que midió el ratio de Sharpe de 1,81 marcó también una limitación importante: la estrategia optimizada con QAOA tuvo una rotación de cartera del 76,8%, lo que dispara los costos operativos de implementarla en la práctica. A eso se suma un problema técnico de fondo, confirmado por un benchmark de la Universidad Nacional de Singapur: QAOA rinde de manera excelente en condiciones ideales sin ruido, pero pierde solidez de forma notoria cuando corre sobre hardware cuántico real, que hoy todavía tiene tasas de error significativas. La conclusión para 2026 es que la optimización cuántica de carteras funciona como demostración de concepto prometedora, no como reemplazo inmediato de los métodos clásicos, y que el camino hacia la producción depende tanto de mejoras de hardware como de estrategias que reduzcan el costo de implementación de las carteras que el algoritmo recomienda. Ningún banco ni fondo de la región aparece hoy en este mapa de pilotos, lo que deja una ventana abierta para el primero que decida entrar.

Fuentes:
The Quantum Insider: https://thequantuminsider.com/2026/03/27/15-plus-global-banks-probing-the-wonderful-world-of-quantum-technologies/
Medium – Superpositions Studio: https://medium.com/@superpositions_studio/quantum-computing-in-finance-portfolio-optimization-fraud-detection-and-monte-carlo-where-it-4b68ed34bb92
arXiv – Mancilla et al. (2026), Constrained Portfolio Optimization via QAOA with XY-Mixers: https://arxiv.org/html/2602.14827v1
Quantum Circle: https://quantumcircle.eu/quantum-portfolio-optimisation/
arXiv – Benchmarking Quantum Solvers in Noisy Digital Simulations: https://arxiv.org/html/2508.21123v1

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CBOM: la orden en EE.UU. que obliga a inventariar la criptografía

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El 22 de junio de 2026, la Casa Blanca firmó la Orden Ejecutiva 14412, «Securing the Nation Against Advanced Cryptographic Attacks», que por primera vez nombra explícitamente al Cryptographic Bill of Materials (CBOM) como parte de la estrategia oficial de defensa frente a la amenaza cuántica. La agencia de ciberseguridad estadounidense CISA, junto con el instituto de estándares NIST, tiene 270 días desde la firma para publicar los elementos mínimos que debe contener un CBOM válido, lo que ubica esa guía hacia marzo de 2027. Es la primera vez que un gobierno convierte en obligación legal algo que hasta ahora era una buena práctica optativa de seguridad.

Un CBOM es, en esencia, un inventario: una lista estructurada y legible por máquinas de todos los activos criptográficos que usa una organización —algoritmos, tamaños de clave, certificados digitales, bibliotecas de cifrado y los protocolos que los implementan— y de cómo se relacionan entre sí. Es la extensión directa del concepto de Software Bill of Materials (SBOM), que ya lista los componentes de software de un sistema, aplicado ahora específicamente a la criptografía. El formato ya está estandarizado: la versión 1.6 del proyecto OWASP CycloneDX incorporó soporte nativo para CBOM y fue publicada como el estándar internacional ECMA-424. La presión regulatoria no es exclusiva de Estados Unidos: en la Unión Europea, la directiva NIS2 y la Ley de Resiliencia Cibernética exigen a las entidades reguladas describir los componentes de hardware y software de sus sistemas, lo que en la práctica demanda el mismo tipo de inventario criptográfico sistemático que exige un CBOM, aunque no lo mencionen por ese nombre.

El ecosistema de herramientas para generar un CBOM ya es amplio y activo en 2026. IBM ofrece CBOMkit, de código abierto, además de su herramienta comercial Quantum Safe Explorer orientada a bases de código empresariales y entornos de mainframe. SandboxAQ desarrolló AQtive Guard, pensado para descubrimiento a gran escala asistido por inteligencia artificial, mientras que Keyfactor sumó capacidades de inteligencia de riesgo tras adquirir InfoSec Global. Plataformas como O3 Security van un paso más allá: no solo generan el inventario, sino que pronostican cuándo cada activo criptográfico específico se volverá vulnerable frente a la computación cuántica, y producen la evidencia documental que un regulador exigiría para aceptar el proceso de migración.

La urgencia detrás de todo esto tiene una fecha concreta: distintas estimaciones de la industria ubican el momento en que las claves RSA de 2048 bits dejarán de ser seguras alrededor de 2030, un horizonte que ya entra dentro de la planificación estratégica de cualquier banco o empresa con datos de vida útil larga. Ningún regulador de Argentina o de la región mencionó todavía al CBOM por su nombre, lo que significa dos cosas a la vez: que las empresas locales no tienen hoy obligación legal de generarlo, y que la que arranque este proceso de manera voluntaria hoy va a tener una ventaja de varios años sobre el resto del sistema financiero regional cuando la exigencia regulatoria finalmente llegue, algo que ya ocurrió en Estados Unidos y en la Unión Europea casi en simultáneo.

Fuentes:
Cycode: https://cycode.com/blog/cryptographic-bill-of-materials-cbom/
O3 Security: https://o3.security/academy/cbom-cryptographic-bill-of-materials
QNu Labs: https://www.qnulabs.com/blog/the-cryptographic-bill-of-materials-cbom-what-it-is-why-regulators-now-require-it-and-what-comes-after-discovery
IBM Research: https://research.ibm.com/publications/the-anatomy-of-cryptography-bills-of-materials-standardization-and-practice-in-cyclonedx
PQCA – CBOMkit: https://pqca.org/projects/cbomkit/

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