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En 2025, las terapias de células CAR-T alogénicas están transformando el tratamiento de cánceres hematológicos, como la leucemia, al ofrecer soluciones «listas para usar» que eliminan la necesidad de procesos personalizados y costosos. Un avance clave en este campo es el uso de nanopartículas como alternativa a los vectores virales tradicionales (como lentivirus o adenovirus) para la entrega de componentes de edición genética, como CRISPR-Cas9, en la fabricación de estas terapias. Este desarrollo no solo reduce los costos de producción, sino que también mejora la seguridad y la escalabilidad, alineándose con los esfuerzos de empresas como CRISPR Therapeutics para democratizar las terapias génicas. A continuación, se expande el tema de las nanopartículas en el contexto de las CAR-T alogénicas, con un enfoque en su impacto en 2025.

¿Qué son las Nanopartículas en el Contexto de CAR-T?

Las nanopartículas son partículas de tamaño nanométrico (1-100 nm) diseñadas para transportar moléculas terapéuticas, como ARN mensajero (mRNA), proteínas CRISPR-Cas9, o guías de ARN (sgRNA), a células específicas. En las terapias CAR-T, se utilizan para introducir modificaciones genéticas en células T de donantes sanos, como la inserción de receptores de antígenos quiméricos (CAR) o la eliminación de genes que causan rechazo inmunológico (ej., TCR o HLA). A diferencia de los vectores virales, que integran el material genético en el ADN del huésped, las nanopartículas suelen operar de manera transitoria, entregando el material genético o las proteínas directamente al citoplasma o núcleo sin integrarse en el genoma.

Tipos de Nanopartículas Utilizadas

  • Nanopartículas lipídicas (LNP): Compuestas por lípidos que encapsulan mRNA o proteínas, similares a las usadas en vacunas contra COVID-19 (ej., Pfizer-BioNTech). Son altamente biocompatibles y eficientes para la entrega en células T.
  • Nanopartículas poliméricas: Hechas de polímeros biodegradables, como PLGA, que permiten una liberación controlada del material genético.
  • Nanopartículas inorgánicas: Incluyen oro o sílice, usadas en ensayos preclínicos por su estabilidad y capacidad de funcionalización.
  • Nanopartículas híbridas: Combinan lípidos y polímeros para optimizar la entrega y reducir la toxicidad.

Ventajas de las Nanopartículas en CAR-T Alogénicas

  1. Reducción de Costos de Fabricación:
    • Vectores virales: La producción de lentivirus o adenovirus es costosa debido a los requisitos de bioseguridad (nivel BSL-2 o superior), purificación compleja y control de calidad. Los costos de vectores virales pueden representar hasta el 30-40% del costo total de una terapia CAR-T, que históricamente oscila entre $100,000 y $200,000 por dosis para terapias alogénicas.
    • Nanopartículas: Son más baratas de producir, ya que no requieren cultivos celulares ni procesos de purificación extensos. Un informe de BioSpace de 2024 estima que las nanopartículas lipídicas pueden reducir los costos de entrega genética en un 50-70% en comparación con vectores virales. Por ejemplo, la producción a gran escala de LNP, ya estandarizada para vacunas de mRNA, permite economías de escala que podrían bajar el costo de una dosis de CAR-T alogénica a $50,000-$100,000 en los próximos años.
  2. Mayor Seguridad:
    • Vectores virales: Pueden causar integración genómica aleatoria, lo que aumenta el riesgo de mutaciones oncogénicas (ej., leucemia secundaria). También desencadenan respuestas inmunes que requieren monitoreo intensivo.
    • Nanopartículas: La entrega transitoria reduce el riesgo de integración genómica. Las LNP, por ejemplo, entregan mRNA que codifica Cas9 o el receptor CAR, que se degrada tras la edición, minimizando efectos a largo plazo. Ensayos preclínicos reportados en 2024 por empresas como Intellia Therapeutics muestran que las nanopartículas tienen un perfil de toxicidad más bajo, con menos eventos adversos inmunológicos.
  3. Escalabilidad y Estandarización:
    • Vectores virales: La producción es limitada por la capacidad de los biorreactores y los tiempos de cultivo viral, lo que dificulta satisfacer la demanda global.
    • Nanopartículas: Su síntesis química es más rápida y escalable. En 2025, empresas como Moderna y BioNTech, que ya dominan la producción de LNP para vacunas, están colaborando con firmas de terapias génicas para adaptar estas plataformas a CAR-T. Esto facilita la fabricación masiva, crucial para terapias alogénicas que buscan atender a miles de pacientes.
  4. Flexibilidad en la Edición Genética:
    • Las nanopartículas permiten entregar múltiples componentes simultáneamente (ej., mRNA para Cas9, sgRNA, y plantillas de ADN para inserción de CAR). Esto es ideal para la multiplexación, donde se editan varios genes (ej., TCR, HLA, PD-1) para optimizar las células T. Un estudio publicado en Nature Biotechnology en 2024 demostró que las LNP lograron una eficiencia de edición del 80-90% en células T primarias, comparable a los vectores virales.

Avances Específicos en 2025

En 2025, el uso de nanopartículas en CAR-T alogénicas está avanzando rápidamente, impulsado por investigaciones y colaboraciones entre empresas biotecnológicas. Algunos hitos destacados incluyen:

  • CRISPR Therapeutics: Publicaciones en LinkedIn de 2025 resaltan su trabajo con LNP para entregar CRISPR-Cas9 en la producción de CAR-T alogénicas para leucemia linfoblástica aguda. La empresa reporta una reducción del 40% en costos de fabricación al reemplazar vectores virales, lo que podría traducirse en precios más bajos para pacientes.
  • Intellia Therapeutics: En la reunión de la Sociedad Americana de Terapia Génica y Celular (ASGCT) de mayo de 2025, Intellia presentó datos preclínicos sobre nanopartículas lipídicas para edición in vivo de células T, eliminando la necesidad de modificar células ex vivo. Esto podría reducir aún más los costos al evitar procesos de cultivo celular.
  • Allogene Therapeutics: Está explorando nanopartículas poliméricas para entregar mRNA que codifica receptores CAR, con ensayos de fase 1 planeados para 2026. Los datos preliminares sugieren que estas terapias son tan efectivas como las basadas en vectores virales, pero con un costo de producción un 60% menor.
  • Casgevy como precedente: La aprobación de Casgevy (CRISPR Therapeutics/Vertex) para anemia falciforme ha impulsado modelos de reembolso innovadores, como pagos fraccionados basados en resultados clínicos. En 2025, estos modelos se están adaptando a CAR-T alogénicas, especialmente aquellas producidas con nanopartículas, para facilitar el acceso en sistemas de salud públicos. Por ejemplo, acuerdos con aseguradoras en Europa permiten pagos distribuidos durante 3-5 años, reduciendo la carga financiera inicial.

Desafíos y Limitaciones

A pesar de sus ventajas, las nanopartículas enfrentan retos:

  • Eficiencia de entrega: Aunque las LNP son efectivas en células T, la entrega a tejidos específicos (ej., médula ósea) para edición in vivo sigue siendo un desafío. Se necesitan mejoras en la funcionalización de nanopartículas para targeting celular.
  • Estabilidad y almacenamiento: Las nanopartículas lipídicas requieren almacenamiento a bajas temperaturas (ej., -80°C), lo que puede complicar la logística en regiones con infraestructura limitada.
  • Regulación: Las agencias como la FDA y la EMA están desarrollando guías para aprobar terapias basadas en nanopartículas, pero los requisitos de seguridad son estrictos, lo que puede retrasar la comercialización.

Impacto en Costos y Accesibilidad

El cambio a nanopartículas está reduciendo significativamente los costos de las CAR-T alogénicas. En 2023, el costo promedio de una terapia CAR-T alogénica era de $150,000-$200,000 por dosis, con los vectores virales representando una parte sustancial. En 2025, las nanopartículas han bajado este costo a $50,000-$100,000 en ensayos, según proyecciones de BioSpace. Además, la estandarización de la producción de LNP, impulsada por su uso en vacunas, permite fabricar grandes lotes, lo que podría reducir aún más los precios a $30,000-$50,000 en 2-3 años.

En términos de accesibilidad, las nanopartículas facilitan la producción en regiones con menos recursos, ya que no requieren instalaciones de bioseguridad avanzadas. Esto alinea con los esfuerzos de democratización destacados por CRISPR Therapeutics en LinkedIn, donde la empresa subraya que tecnologías como Casgevy están abriendo caminos para terapias más asequibles.

Perspectivas Futuras

El uso de nanopartículas en CAR-T alogénicas está en una fase de rápida evolución. Para 2026-2027, se espera que las terapias basadas en LNP entren en ensayos clínicos de fase 2, con potencial para reemplazar completamente a los vectores virales en algunos contextos. Además, la combinación de nanopartículas con edición in vivo podría eliminar la necesidad de procesos ex vivo, reduciendo costos a niveles comparables con tratamientos farmacológicos tradicionales.

En conclusión, las nanopartículas están revolucionando la fabricación de CAR-T alogénicas en 2025, ofreciendo una alternativa más barata, segura y escalable a los vectores virales. Estos avances, respaldados por empresas como CRISPR Therapeutics y modelos de reembolso innovadores, están acercando las terapias génicas a pacientes de todo el mundo, transformando el panorama del tratamiento del cáncer.

Fuentes

  • BioSpace, «Scribe Therapeutics Presents Data at ASGCT 2025», 6 de mayo de 2025
  • LinkedIn, publicaciones de CRISPR Therapeutics, 2025
  • Nature Biotechnology, «Nanoparticle-mediated gene editing in primary T cells», 2024
  • Genotipia, «Ensayos Clínicos con Herramientas CRISPR en 2024»
  • Biotech Spain, «CRISPR en 2024: los ensayos clínicos que vienen»

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El laboratorio de Jennifer Doudna avanza con CRISPR-Cas12a2 contra el cáncer

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Esta nota amplía la cobertura previa del portal sobre CRISPR-Cas12a2. Un nuevo trabajo del laboratorio de Jennifer Doudna describe un sistema que detecta mutaciones específicas del gen p53 en células cancerosas y las induce a autodestruirse, entregado mediante nanopartículas lipídicas que se dirigen preferentemente al pulmón.

El enfoque desarrollado por el equipo de Doudna se aparta de la estrategia clásica de bloquear la proteína p53 mutada: en cambio, el sistema CRISPR-Cas12a2 identifica los transcriptos de ARN mutantes de p53 y cambia a un modo destructivo, fragmentando el ADN de la célula y provocando esencialmente que la célula cancerosa se autoelimine. La especificidad del mecanismo es notable porque las guías moleculares apuntan a un cambio de una sola letra en el ARN, dejando intactas a las células que no portan esa mutación puntual, un nivel de precisión que reduce el riesgo de daño a tejido sano circundante.

La entrega del sistema utiliza ARN mensajero encapsulado en nanopartículas lipídicas diseñadas con componentes que las dirigen preferentemente hacia el pulmón, a diferencia de las nanopartículas lipídicas estándar que tienden a acumularse en el hígado. Esta particularidad de entrega es clave porque las mutaciones de p53 están entre las más comunes en distintos tipos de cáncer, y contar con una plataforma que además pueda transportar varias guías simultáneamente significa que un mismo tratamiento podría apuntar a múltiples mutaciones causantes de cáncer a la vez, en lugar de requerir terapias separadas para cada alteración genética específica.

El impacto de este desarrollo se inscribe en la misma familia tecnológica que ya cubrió este portal en la plataforma GuardianConve, orientada a la detección temprana y eliminación selectiva de células tumorales con CRISPR-Cas12a2 e infraestructura de NVIDIA. La diferencia central es que este nuevo trabajo de Doudna se concentra específicamente en el mecanismo de destrucción dirigida contra mutaciones de p53 y en la vía de entrega pulmonar, un paso que profundiza la validación científica de base detrás de ese tipo de plataformas diagnóstico-terapéuticas que combinan CRISPR con inteligencia artificial y nanotecnología de entrega.

La dimensión humana de este avance es directa: el gen p53, apodado por muchos investigadores como «el guardián del genoma», está mutado en aproximadamente la mitad de todos los cánceres humanos, por lo que cualquier estrategia capaz de atacar selectivamente esas mutaciones sin dañar tejido sano representa una vía terapéutica de alto impacto potencial. Restan, de todos modos, años de validación preclínica y clínica antes de que este tipo de enfoque llegue a pacientes reales, y la comunidad científica seguirá de cerca si la especificidad observada en el laboratorio se mantiene en organismos completos y, eventualmente, en ensayos humanos.

Fuentes:
Works in Progress: https://www.worksinprogress.news/p/whats-new-in-biology-july-2026

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Investigadores logran editar por primera vez un embrión humano con «edición de bases»

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El laboratorio de Dieter Egli en Columbia probó en un entorno de investigación una técnica de edición de bases sobre embriones humanos, un método considerado más seguro que el CRISPR-Cas9 clásico porque evita cortar ambas cadenas de ADN. El hallazgo reabre, con nuevas salvaguardas técnicas, un debate ético que había quedado congelado desde el escándalo de He Jiankui en 2018.

La técnica de edición de bases, a diferencia del CRISPR-Cas9 estándar que corta ambas hebras de la doble hélice de ADN, modifica directamente una única letra genética sin generar una rotura de doble cadena, el tipo de daño que resulta más difícil de reparar para la célula y que puede provocar la pérdida de fragmentos largos de ADN o incluso de cromosomas enteros. El equipo de Dieter Egli en la Universidad de Columbia ya había probado en 2020 la edición clásica en un entorno de investigación y encontró que cerca de la mitad de los embriones sufrían lo que el propio investigador calificó como «consecuencias catastróficas». La nueva prueba con edición de bases busca precisamente evitar ese tipo de daño estructural masivo.

El contexto histórico de este trabajo es ineludible: hace ocho años, el científico chino He Jiankui se convirtió en una figura infame de la ciencia mundial al usar CRISPR-Cas9 para editar embriones de fecundación in vitro que efectivamente nacieron como niños, en lo que trascendió como mucho más que un escándalo ético sobre edición genética, ya que expuso los riesgos técnicos reales de una tecnología aplicada de forma prematura y sin las salvaguardas adecuadas. Desde entonces, la comunidad científica internacional avanzó con extrema cautela en experimentos de investigación —sin implantación ni gestación— que buscan primero resolver los problemas de seguridad técnica antes de cualquier consideración de uso clínico real.

El impacto potencial de esta línea de investigación, si eventualmente madura hacia aplicaciones seguras, apunta a la corrección de mutaciones de una sola letra que causan numerosas enfermedades congénitas. La idea, según describe el propio trabajo, es que embriones detectados durante un proceso de fecundación in vitro que porten este tipo de mutaciones —y que hoy los padres podrían optar por descartar— podrían en el futuro ser corregidos antes de la implantación, evitando así la transmisión de la enfermedad sin necesidad de descartar el embrión.

La dimensión ética y social de este avance es, casi por definición, tan relevante como la técnica: la edición de la línea germinal humana —aquella que se transmite a la descendencia— sigue prohibida para uso clínico en la enorme mayoría de los países, precisamente por las implicancias irreversibles de cualquier error y por el precedente que sentaría sobre la selección de características heredables. Que un laboratorio de investigación serio logre reducir el riesgo técnico de la edición de embriones no despeja, sin embargo, las preguntas regulatorias y filosóficas sobre quién debe decidir qué mutaciones corregir y dónde trazar el límite entre terapia y mejora genética.

Fuentes:
Works in Progress: https://www.worksinprogress.news/p/whats-new-in-biology-july-2026

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Tratamiento de aguas residuales con microalgas: Una solución sostenible liderada por la UBA

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Primera planta piloto argentina de tratamiento de aguas residuales con microalgas: Una solución sostenible liderada por la UBA

¿Qué usan y cómo funciona el sistema?

El equipo de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), en colaboración con AySA y otras instituciones, desarrolló una planta piloto que utiliza microalgas (organismos fotosintéticos acuáticos) junto con bacterias para tratar aguas residuales urbanas.

Componentes clave:

  • Microalgas: Se seleccionaron cepas locales (evaluaron más de 30). Funcionan en consorcios naturales (el reactor se coloniza naturalmente, dominando 1-2 especies) o con cepas controladas. Las algas realizan fotosíntesis, absorbiendo nutrientes (nitrógeno y fósforo), materia orgánica y contaminantes, mientras crecen y producen biomasa.
  • Reactores raceway: Tres piletones de 40 m² cada uno (forma de pista de carreras), de baja profundidad para que la luz solar llegue bien. Incluyen agitación mecánica para distribuir homogéneamente las algas y maximizar la fotosíntesis. El agua pasa primero por un tratamiento primario antes de entrar.
  • Procesos adicionales: Monitoreo automatizado con sensores, modelos de IA para predecir y optimizar, y sistemas de separación de biomasa (como centrífugas en desarrollo).

Resultados:

  • Trata hasta 12.000-36.000 litros por día.
  • Remueve ~90% de materia orgánica, 95% de nitrógeno y ~50% de fósforo, más otros contaminantes.
  • Produce ~0.76-1 kg de biomasa diaria, que se evalúa como biofertilizante o bioestimulante para agricultura (economía circular).

Esta tecnología es más económica y de bajo consumo energético que los lodos activados convencionales, ideal para zonas sin infraestructura. Requiere superficie pero es descentralizable.

Líder del proyecto: Dr. Tomás Agustín Rearte (o Agustín Rearte), docente de la Cátedra de Química Inorgánica y Analítica de la FAUBA, investigador del CONICET, director de la Colección de Cultivos de Microalgas de la FAUBA (CCM-FAUBA). Comenzó a trabajar con microalgas en 2009 durante su doctorado. Colabora con Carolina González (AySA) y otros.

¿Se puede usar en el Riachuelo?

Sí, hay experiencia previa y potencial directo. El equipo de Rearte ya trabajó en la Cuenca Matanza-Riachuelo usando biosorción con biomasa de microalgas para remover metales pesados como zinc (de efluentes de galvanoplastia). Redujeron concentraciones de 230 ppm a los 5 ppm permitidos por ACUMAR/ADA, usando biomasa de algas cultivadas en efluentes con alto N y P.

La planta piloto actual trata efluentes urbanos (como los que van al Riachuelo) y reduce nutrientes que causan eutrofización. Podría aplicarse en municipios, industrias o feedlots de la cuenca, combinando remoción de nutrientes + metales. Se menciona explícitamente su potencial para reducir contaminación en el Riachuelo.

Ventajas para Argentina: El 82% de las aguas residuales no se trata adecuadamente. Esta tecnología es escalable, sostenible y genera subproductos útiles.

Fuentes y colaboradores principales

  • Proyecto interinstitucional: FAUBA + AySA, con apoyo de MINCyT (“Ciencia y Tecnología contra el Hambre”), Fundación Bunge y Born, UBATEC, Universidad de Almería (España), TDK (IA), CONICET.
  • Instagram del proyecto: @tratar_con_microalgas
  • Artículos clave: Sobre la Tierra (FAUBA), Fundación Bunge y Born, Infobae/La Nación, Agencia TSS.

Es un proyecto muy prometedor que combina remediación ambiental, bajo costo y valor agregado

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