Hay una confusión común cuando se habla de startups de «computación cuántica»: se asume que el negocio es fabricar o poseer una de esas máquinas. El caso de la argentina /q99 es la prueba de que, al menos en 2026, el negocio real está en otro lado — y entenderlo dice bastante sobre en qué etapa está realmente esta industria.
Quién la creó y quién la dirige hoy
La empresa nació de Facundo Díaz, un emprendedor argentino con un historial poco convencional para el mundo cuántico: antes de /q99 fue surfista profesional, y como emprendedor tecnológico fundó TravelX (una plataforma de tickets aéreos tokenizados en blockchain) y Vrtify (música inmersiva en realidad virtual). Su apuesta no fue «traer una computadora cuántica a Argentina», sino algo más amplio: construir un ecosistema de investigación y colaboración entre universidades, científicos y empresas para explotar la convergencia entre IA y computación cuántica en la región.
En 2024 hubo un cambio de conducción relevante: Martín Sajón, con experiencia previa en ciberseguridad (fundó Neuralys, adquirida por la firma internacional Coalfire), asumió como nuevo CEO de /q99, con base estratégica en Washington D.C. para encabezar la expansión internacional de la compañía. Facundo Díaz pasó a ocupar el rol de presidente, enfocado en la visión de largo plazo. Hoy la empresa tiene sedes activas en Argentina, Estados Unidos y Brasil.
Cómo le entra la plata
Acá está el dato que suele faltar en la cobertura habitual: /q99 no vende ni opera hardware cuántico propio. Cobra por integración y consultoría sobre un producto de software propio. En vez de que una empresa compre una computadora cuántica —algo prohibitivo para casi cualquier compañía—, /q99 ofrece una solución tipo «plug and play» que conecta la infraestructura de datos del cliente con recursos cuánticos de terceros en la nube. El precio de la configuración inicial está publicado: entre USD 25.000 y USD 125.000, según el volumen y la complejidad de los datos de cada cliente. Es, en la práctica, un modelo de fee de implementación por proyecto, más cercano al de una consultora de datos e IA que al de un proveedor de infraestructura cuántica.
Qué hacen puntualmente, paso a paso
- El producto central es un motor de software propio, no una máquina cuántica: un motor que dialoga simultáneamente con el software y las necesidades de una empresa clásica, y le deriva a una computadora cuántica externa los pedidos que involucran análisis masivos de datos.
- Para el cómputo cuántico en sí, son intermediarios: usan los servicios en la nube de IBM, Google y Rigetti —proveedores que sí tienen computadoras cuánticas propias y alquilan su uso—, en lugar de operar hardware propio.
- El valor agregado real está antes del cómputo cuántico: preparan los datos del cliente con técnicas cuánticas de reducción de dimensionalidad, selección de variables y preprocesamiento eficiente, para después alimentar modelos de IA más livianos, precisos y robustos. Es decir, usan la cuántica como una etapa de preparación de datos dentro de un pipeline que sigue siendo, en su mayor parte, IA clásica.
- Verticalizan por industria: tienen, por ejemplo, un área específica de mercados de energía liderada por un ejecutivo con más de 15 años en el sector, apuntando directamente al problema de datos fragmentados de las operadoras de petróleo y gas en Vaca Muerta.
Clientes concretos
No es solo discurso: hay casos de uso ya en marcha. GA.MA Italy, fabricante italiano de herramientas para el cabello fundado en 1969, contrató a /q99 para integrar sus fuentes de datos internas y externas —tendencias de mercado, preferencias de clientes— con IA, bajo un producto llamado «Hypersmart Assist», con planes de sumar computación cuántica a futuro para modelar escenarios probabilísticos a mayor escala. En el sector energético, la empresa proyecta una inversión superior a los USD 100 millones en cinco años, con foco directo en el cuello de botella de datos de la industria de Vaca Muerta.
Todo lo que le reconocieron
La lista de reconocimientos de /q99 es, para una startup deep tech regional, bastante inusual en su acumulación en poco tiempo:
- Quantum World Congress: fue seleccionada como una de las 7 startups en el mundo que van a modificar la forma en que vivimos gracias a la aplicación de computación cuántica y su convergencia con IA — y en 2024 fue, específicamente, la única startup latinoamericana elegida en ese foro.
- NVIDIA Inception Program: pasó a integrar esta red global orientada a acelerar desarrollos en inteligencia artificial, un sello que suelen destacar los medios como validación técnica externa.
- Premio Sadosky 2025 a la Startup del Año, otorgado por la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) — el jurado la destacó como una de las startups más desarrolladas del ecosistema deep tech latinoamericano, remarcando específicamente la combinación de modelos de IA, infraestructura de cómputo cuántico y su motor propio de procesamiento de datos.
- Colaboraciones activas con universidades y con el CONICET, en línea con el discurso de la empresa sobre generar soberanía tecnológica y retener talento en la región — el mismo eje de «soberanía» que venimos viendo en la cobertura de QUBIT.AR y el proyecto de la CNEA en Bariloche.
La lectura de fondo
Lo interesante del caso /q99, más allá del propio negocio, es lo que confirma sobre el estado real de la industria en 2026: nadie —ni siquiera una startup con premios internacionales y millones proyectados de inversión— está vendiendo «ventaja cuántica» pura todavía. Lo que se vende, y lo que efectivamente generan ingresos hoy, es la capa de integración entre datos reales de empresas y una tecnología que sigue siendo, en gran medida, experimental. Es un negocio legítimo y bien posicionado — pero es, ante todo, un negocio de IA y datos con etiqueta cuántica, no al revés.
Fuentes: La Nación; El Cronista; ITSitio Argentina; RoadShow; Shale24; Fortuna (Perfil); Infonegocios; Infostyle.