Si las últimas notas de esta sección se centraron en el diagnóstico —crosstalk, canales laterales, compiladores comprometidos, robo de propiedad intelectual—, esta va del otro lado del mostrador: qué está construyendo la comunidad de investigación para defenderse. La buena noticia es que no se parte de cero. Varias de las ideas más maduras de la seguridad clásica están siendo reinventadas, con adaptaciones no triviales, para el mundo cuántico.
Entornos de ejecución confiable, versión cuántica
En computación clásica, un Trusted Execution Environment (TEE) es una zona aislada del procesador donde el código y los datos se ejecutan protegidos incluso del propio sistema operativo. La propuesta de Quantum Trusted Execution Environments (QTEE) —desarrollada por investigadores de Yale, entre ellos Theodoros Trochatos y Jakub Szefer— busca algo equivalente para computadoras cuánticas en la nube: garantizar que un proveedor cloud no pueda espiar ni alterar el circuito de un usuario mientras corre, ni siquiera teniendo acceso físico al hardware. La arquitectura llegó a publicarse tanto a nivel de propuesta de hardware como con soporte a nivel de sistema operativo cuántico, lo que sugiere que dejó de ser una idea puramente teórica y empezó a acercarse a una implementación real.
Funciones físicas no clonables: la huella digital del hardware
Otra línea de defensa, quizás más elegante, se apoya en un fenómeno físico en lugar de un algoritmo: las Quantum Physical Unclonable Functions (QPUFs). La idea, explorada por grupos como el de Phalak, Ash-Saki y Ghosh, y también por investigadores en Alemania, es aprovechar las variaciones microscópicas e inevitables que aparecen durante la fabricación de cada chip cuántico —imposibles de replicar exactamente, incluso por el propio fabricante— para generar una especie de huella digital única del dispositivo. Esa huella sirve para autenticación: verificar que efectivamente estás usando el hardware que creés estar usando, y no una copia o una simulación maliciosa suplantándolo. Un trabajo relacionado, «Fast fingerprinting of cloud-based NISQ quantum computers» (Smith et al.), demostró que esto es viable incluso en las máquinas ruidosas de hoy, sin esperar a la era tolerante a fallas.
Antivirus para circuitos cuánticos
Quizás la propuesta más directamente heredada del mundo clásico: un antivirus cuántico. El trabajo liderado por Sanjay Deshpande (Northwestern) usa técnicas de detección de isomorfismo de subgrafos para identificar, antes de que se ejecuten, patrones de circuito que podrían inducir ataques de crosstalk contra otros usuarios que comparten el mismo procesador en un entorno cloud multi-tenant. Es, en esencia, lo mismo que hace un antivirus clásico al buscar firmas de malware conocido, pero adaptado a la estructura particular de un circuito cuántico.
Dividir para proteger: split compilation
Una estrategia distinta, más arquitectónica que criptográfica, es la compilación dividida (split compilation): en lugar de enviar un circuito completo a un único proveedor cloud, se lo fragmenta y se distribuye entre varios procesadores cuánticos distintos. Ningún proveedor individual llega a ver el circuito completo, lo que limita el daño potencial de un proveedor comprometido o curioso —una especie de «no pongas todos los huevos en la misma canasta» aplicado a computación cuántica.
Marcas de agua y obfuscación, para proteger propiedad intelectual
Para el problema específico de robo de circuitos —una preocupación creciente a medida que las empresas empiezan a correr algoritmos comercialmente valiosos en la nube—, se están explorando dos caminos complementarios: watermarking (marcado de circuitos, mediante técnicas de descomposición, para poder probar autoría si un circuito robado aparece en otro lado) y obfuscación de circuitos (transformar el circuito para que preserve su funcionalidad pero oculte los detalles de implementación a quien lo intercepte).
El estado real: defensa en profundidad, todavía en construcción
Ninguna de estas técnicas funciona de forma aislada, y ese es justamente el punto: la comunidad de seguridad cuántica está apostando a un modelo de defensa en profundidad, con capas de protección en el hardware (QTEE, QPUFs), el software (antivirus, obfuscación) y la arquitectura de despliegue (split compilation). Es exactamente el mismo principio que rige la ciberseguridad clásica desde hace décadas — solo que acá se está construyendo en simultáneo con la tecnología que busca proteger, en lugar de después de que ya esté masificada.
Esa simultaneidad es, probablemente, la mejor noticia de toda esta cobertura: a diferencia de lo que pasó con internet en los 90, esta vez la seguridad no llega tarde.
Fuentes: Trochatos, T. y Szefer, J. (Yale), trabajos sobre Quantum Trusted Execution Environments; Phalak, K. et al., «Quantum PUF for Security and Trust in Quantum Computing»; Smith, K. N. et al., «Fast Fingerprinting of Cloud-Based NISQ Quantum Computers»; Deshpande, S. et al., «Design of Quantum Computer Antivirus»; Saki, A. A. et al., «Split Compilation for Security of Quantum Circuits».
Nota publicada: agosto 2026.