Hay un término que cada vez aparece más en la conversación sobre ciberseguridad: Q-Day, el día hipotético en que una computadora cuántica sea capaz de romper la criptografía que hoy protege bancos, gobiernos y prácticamente toda internet. Durante años, la respuesta a «¿cuándo va a pasar?» fue una vaguedad cómoda: «en un par de décadas». En los últimos doce meses esa vaguedad empezó a desmoronarse, número por número.
El punto de partida: 20 millones de qubits
En 2019, los investigadores Craig Gidney y Martin Ekerå publicaron una estimación que se convirtió en el estándar de referencia para toda la industria y los gobiernos: se necesitarían aproximadamente 20 millones de qubits físicos para factorizar una clave RSA-2048 —el estándar de cifrado que protege la banca por internet, el correo electrónico y buena parte de los certificados digitales— en unas ocho horas. Ese número tranquilizó a mucha gente: sonaba a ciencia ficción lejana.
La cuenta regresiva se acelera
Entre 2025 y 2026 esa cifra se desplomó, publicación tras publicación:
- Mayo de 2025: el propio Gidney, ahora en Google Quantum AI, publicó un análisis de seguimiento mostrando que RSA-2048 podía factorizarse con menos de un millón de qubits físicos en menos de una semana — veinte veces menos que la estimación de 2019. La mejora no vino de una computadora cuántica mejor, sino de algoritmos y esquemas de corrección de errores más eficientes, usando los mismos parámetros físicos conservadores de 2019.
- Principios de 2026: la startup Iceberg Quantum, con sede en Sídney, propuso una arquitectura llamada Pinnacle basada en códigos QLDPC (en lugar de los códigos de superficie tradicionales) que, bajo supuestos aún no validados a gran escala, sugiere que bastarían menos de 100.000 qubits físicos — otra reducción de 10 veces.
- Marzo de 2026: investigadores de Google Quantum AI, la Fundación Ethereum y Stanford publicaron un estudio centrado en criptografía de curva elíptica (la que protege a Bitcoin y Ethereum), estimando que menos de 500.000 qubits alcanzarían para romper ECDLP-256 en pocos minutos de ejecución.
- Ese mismo mes, un paper de Caltech junto a la startup Oratomic —que tiene un conflicto de interés declarado, vale aclararlo— llevó la estimación todavía más abajo para curvas elípticas: apenas 26.000 qubits para romper ECC-256 en unos diez días, y hasta 10.000 qubits en escenarios más optimistas para vaciar billeteras de Bitcoin y Ethereum.
En términos simples: en menos de un año, la barrera técnica pasó de «20 millones» a números de cinco cifras en algunos escenarios. El propio Gidney fue cauto al respecto: en su paper de 2025 escribió que, sin cambiar los supuestos físicos, no ve manera de reducir la cifra otro orden de magnitud — pero también reconoció la máxima de la criptografía: «los ataques siempre mejoran».
Un detalle importante: esto sigue siendo teórico
Ninguna computadora cuántica existente hoy se acerca a estos números. El propio estudio de Gidney aclara que haría falta una máquina capaz de sostener cinco días de operación continua, con ciclos de corrección de errores de un microsegundo y tasas de error de gate no mayores al 0,1% — un nivel de rendimiento muy por encima de lo que existe en 2026. La reducción es en la eficiencia teórica del algoritmo, no en una máquina real que ya esté lista para ejecutarlo.
Por qué importa igual, aunque nadie tenga la máquina todavía
Acá está la clave que conecta todo esto con el mundo real: no hace falta que el Q-Day llegue mañana para que el riesgo sea hoy. El ataque de «Harvest Now, Decrypt Later» —robar datos cifrados ahora para descifrarlos cuando la máquina exista— convierte cualquier reducción en la estimación de qubits en una señal de alarma inmediata, no futura. El NIST mantiene su cronograma de desactivación de algoritmos vulnerables después de 2030 y su prohibición después de 2035 (documento IR 8547), y la NSA exige que todos los sistemas nuevos de seguridad nacional sean resistentes a la cuántica para enero de 2027. Google, por su parte, adelantó su propio plazo interno de migración a 2029.
La fecha exacta del Q-Day sigue sin conocerse. Lo que cambió en 2026 es que dejó de sonar a ciencia ficción y empezó a sonar a cronograma de proyecto.
Fuentes: Craig Gidney, «How to factor 2048 bit RSA integers with less than a million noisy qubits» (arXiv, 2025); Google Quantum AI (blog oficial, mayo 2026); The Quantum Insider; CoinDesk.
Nota publicada: agosto 2026.