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Cuando se habla de «seguridad y computación cuántica» casi siempre aparece el mismo tema: la criptografía post-cuántica, es decir, cómo blindar los sistemas clásicos —bancos, gobiernos, infraestructura crítica— ante el día en que una computadora cuántica lo suficientemente potente pueda romper el cifrado que hoy usamos. Es un problema real y ya hay estándares (los de NIST) corriendo para resolverlo antes de que sea tarde.

Pero hay una pregunta que casi nadie se hace, y que un grupo de investigadores de la Universidad de Northwestern viene señalando en distintos papers, incluido uno reciente titulado «What is Quantum Computer Security?»: ¿quién protege a las propias computadoras cuánticas de un ataque?

No es una pregunta menor. IBM Quantum, Amazon Braket y Azure Quantum ya ofrecen acceso en la nube a procesadores cuánticos reales. Cualquiera puede mandar un programa (un «circuito cuántico») a esas máquinas. Y ahí es donde empieza el problema: un procesador cuántico en la nube funciona, en la práctica, como cualquier infraestructura multi-usuario —y eso significa superficie de ataque.

La buena noticia: la física ayuda

Hay un principio de la mecánica cuántica que juega a favor de la seguridad: el teorema de no clonación, que dice que es imposible copiar exactamente un estado cuántico desconocido. En términos prácticos, esto elimina de raíz toda una familia de ataques clásicos basados en duplicar contenido de memoria, como ciertas variantes de buffer overflow. Algo que en el mundo del malware tradicional es moneda corriente, en una computadora cuántica simplemente no tiene sentido aplicarlo tal cual.

Ahora la mala noticia: eso no alcanza ni cerca.

Por qué una computadora cuántica es más vulnerable de lo que parece

A diferencia de un procesador clásico, que es básicamente un chip sellado, una computadora cuántica necesita una infraestructura de control clásica gigantesca alrededor: generadores de señales, mezcladores de RF, FPGAs, servidores de gestión, todo coordinado para traducir un programa cuántico en pulsos analógicos precisos sobre el hardware. Esa cadena completa —desde que el usuario escribe el programa hasta que el pulso físico llega al qubit— es, en sí misma, una cadena de eslabones atacables.

Y hay un problema adicional bastante concreto: como las computadoras cuánticas actuales no tienen memoria ni redes cuánticas propias, todo dato tiene que venir incrustado directamente en el programa que se envía a la nube. Constantes, parámetros, información sensible: todo viaja «a la vista» dentro del circuito. Si ese programa se intercepta, se filtra información real, no abstracta.

A esto se suma algo más básico todavía: físicamente, estos sistemas ocupan racks de servidor completos, mucho más accesibles y manipulables que un chip de silicio microscópico. Eso los expone a ataques físicos y de canal lateral que en la computación clásica serían mucho más difíciles de montar.

El catálogo de ataques que ya se documentaron

La investigación en este campo, todavía joven, ya identificó varias familias de amenazas concretas:

  • Crosstalk malicioso: en entornos cloud multi-tenant, donde varios usuarios comparten el mismo procesador cuántico, un circuito diseñado a propósito puede degradar la fidelidad de los cálculos de otro usuario que corre «al lado».
  • Canales laterales por timing y consumo: analizar cuánto tarda una operación de reset, o medir el consumo eléctrico del hardware, puede revelar qué programa se está ejecutando o incluso permitir reconstruir el circuito a nivel de puertas lógicas.
  • Fugas entre ejecuciones: se demostró que las operaciones estándar de «reset» de qubits no siempre borran el estado por completo, dejando filtrarse información de un circuito al siguiente que se ejecuta en el mismo hardware. Es, ni más ni menos, una falla de aislamiento entre procesos.
  • Compiladores comprometidos: el compilador que traduce el programa cuántico a instrucciones de hardware es un punto de control enorme. Ya se demostraron ataques (como el llamado QTrojan) capaces de desactivar de forma encubierta la codificación de datos, disfrazando la manipulación como una simple «calibración de pulsos» de rutina.

¿Y las defensas?

La comunidad no se quedó de brazos cruzados. Entre las propuestas más interesantes:

  • Entornos de ejecución confiable cuánticos (QTEE), la versión cuántica de lo que en el mundo clásico serían los enclaves seguros.
  • PUFs cuánticas (funciones físicas no clonables), usadas para autenticación y verificación de identidad del hardware.
  • Huellas digitales de dispositivo y marcas de agua en circuitos, para detectar manipulación o robo de propiedad intelectual.
  • Antivirus cuánticos, que usan detección de patrones (isomorfismo de subgrafos) para identificar circuitos maliciosos antes de que corran.
  • Split compilation, una técnica que divide un cómputo entre varios proveedores cuánticos distintos para que ninguno tenga la foto completa del programa.

Por qué esto importa ahora, no en diez años

La tentación es pensar «esto es un problema para cuando la computación cuántica sea masiva». El punto que plantea el paper es el opuesto: el momento de diseñar seguridad es mientras la arquitectura todavía se está definiendo, no después. Cloud, multi-tenancy y acceso remoto ya son la norma en computación cuántica hoy, en 2025 —no un escenario futuro—, así que las mismas preguntas que la industria classic-cloud tardó años en resolver (aislamiento, side-channels, integridad del compilador) están sobre la mesa de la computación cuántica desde el día uno.

La criptografía post-cuántica responde «cómo protegernos de las computadoras cuánticas». La seguridad de computadoras cuánticas responde la otra mitad de la ecuación, mucho menos hablada: «cómo protegemos a las computadoras cuánticas mismas». Y a juzgar por lo que ya se descubrió en apenas un par de años de investigación, la lista de vulnerabilidades recién empieza a escribirse.


Basado en: Deshpande, S. y Szefer, J., «What is Quantum Computer Security?», Northwestern University, octubre 2025 (arXiv:2510.07334).

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El organismo que opera Atucha también está construyendo la computadora cuántica de Argentina

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Hay una escena poco conocida en el mapa científico argentino: en el Centro Atómico Bariloche, el mismo organismo estatal que administra las centrales nucleares de Atucha —la Comisión Nacional de Energía Atómica, CNEA— tiene un equipo trabajando, desde hace más de una década, en construir un procesador cuántico propio. No es un proyecto nuevo ni improvisado: es una de las pocas líneas de investigación en circuitos cuánticos superconductores que existen en Sudamérica, y en 2025 quedó, de casualidad, en el centro de la escena mundial.

Por qué el Nobel de Física 2025 los tocó de cerca

En octubre de 2025 la Academia Sueca premió a John Clarke, Michel Devoret y John Martinis por demostrar, por primera vez, que un circuito eléctrico completo —no solo una partícula aislada— puede comportarse según las reglas de la mecánica cuántica. Ese hallazgo, de los años 80, es la base técnica de la que hoy se alimentan IBM, Google y prácticamente toda la industria de computación cuántica superconductora.

Y es, también, exactamente el campo en el que trabaja el grupo de Bariloche. La CNEA empezó a estudiar teóricamente los qubits superconductores hace más de diez años, en el Grupo de Teoría de la Materia Condensada del Centro Atómico, con los físicos María José Sánchez y Daniel Domínguez —hoy gerente de Física de la institución— sentando las bases. El salto experimental llegó después, y hoy lo lidera Leandro Tosi, investigador del CONICET, al frente del Grupo de Circuitos Cuánticos Bariloche.

Qué están construyendo, exactamente

El proyecto se llama QUANTEC (Tecnologías Cuánticas) y su objetivo es desarrollar un procesador cuántico experimental usando qubits de tipo fluxonium, una arquitectura de circuito superconductor distinta a la que usan la mayoría de los gigantes tecnológicos (que suelen trabajar con transmones). Según explicó Tosi, el fluxonium ofrece ventajas concretas: mayor tiempo de coherencia —es decir, el qubit «aguanta» más tiempo antes de perder su estado cuántico—, operaciones más rápidas y mejor escalabilidad a futuro.

El equipo ya cuenta con un prototipo y se apresta a hacer las primeras mediciones. En paralelo corre un segundo proyecto, HYBRIDQC, que busca algo más ambicioso todavía: fabricar circuitos cuánticos híbridos combinando materiales superconductores con semiconductores, usando una sala limpia y un equipo de epitaxia por haces moleculares (MBE) que es único en el país, liderado por Leonardo Salazar y Hernán Pastoriza.

Y todo esto se conecta con un esfuerzo más amplio a nivel nacional: QUBIT.AR, un proyecto coordinado que reúne a investigadores del CONICET, la UBA, la Universidad Nacional de Córdoba, la UNSAM y el Instituto Balseiro, trabajando en simulación molecular, algoritmos de optimización y criptografía post-cuántica — el otro extremo de la cadena, donde la teoría se encuentra con posibles aplicaciones.

El frío extremo detrás de un qubit argentino

Trabajar con circuitos superconductores exige condiciones casi imposibles de imaginar fuera de un laboratorio: los circuitos deben operar cerca del cero absoluto. El grupo de Bariloche usa un criostato de dilución que enfría hasta 0,025 Kelvin —apenas 25 milésimas de grado por encima del cero absoluto—, una temperatura muchísimo más baja que la del espacio interestelar. A esa temperatura, los estados cuánticos sobreviven apenas milisegundos, pero es tiempo suficiente para ejecutar operaciones lógicas antes de que la decoherencia borre la información.

Es, dicho de otro modo, la misma clase de infraestructura de control ultra-especializada que usan IBM, Google o Amazon en sus centros cuánticos en la nube — solo que a escala de laboratorio de investigación, sin fines comerciales inmediatos, y con presupuesto de organismo público.

La ironía que nadie está contando

Acá está el dato que no suele aparecer en la cobertura: la CNEA es el mismo organismo que opera las centrales nucleares de Atucha I y Atucha II, y que además impulsa el desarrollo de reactores modulares pequeños en el país. Es decir, el ente estatal responsable de generar energía nuclear a escala industrial es, en simultáneo, uno de los pocos actores en Sudamérica desarrollando el hardware de la próxima revolución en cómputo. Dos tecnologías de frontera —fisión nuclear controlada y circuitos cuánticos superconductores— conviven bajo el mismo techo institucional, aunque casi nunca se mencionan juntas.

Mientras la conversación pública en Argentina sobre energía y tecnología está hoy monopolizada por los centros de datos de inteligencia artificial en Vaca Muerta y la expansión nuclear justificada por esa demanda, el trabajo silencioso que se hace en Bariloche —sin pedir MW, sin RIGI, sin anuncios de miles de millones de dólares— es el que eventualmente podría poner a Argentina en el mapa de países con capacidad propia de diseño de hardware cuántico. Todavía es investigación de laboratorio, no un producto. Pero es, literalmente, donde empieza todo.


Fuentes: Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) / Argentina.gob.ar; declaraciones de Leandro Tosi (CONICET); Real Academia Sueca de Ciencias, Premio Nobel de Física 2025.

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PsiQuantum amplía a USD 125 millones su acuerdo con DARPA para validar su hardware cuántico

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PsiQuantum aseguró una ampliación de USD 125 millones en su acuerdo con la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de Estados Unidos (DARPA), en el marco del Quantum Benchmarking Initiative (QBI), destinado a financiar tareas de verificación y validación de su arquitectura de hardware cuántico a escala de utilidad. El nuevo tramo de fondos amplía un premio previo y profundiza la evaluación por parte de DARPA de la tecnología de la compañía, incluyendo fabricación de materiales avanzados, ensamblaje fotónico, validación criogénica y benchmarking algorítmico de recursos.

PsiQuantum apuesta por una arquitectura de computación cuántica fotónica, una vía alternativa a los qubits superconductores que utilizan competidores como IBM o Google, y que la compañía sostiene que ofrece mejores condiciones de escalabilidad para alcanzar máquinas verdaderamente útiles a nivel comercial. El financiamiento de DARPA se combina con otras inversiones ya comprometidas para ayudar a la empresa a escalar su capacidad de manufactura doméstica en Estados Unidos, un objetivo que responde tanto a razones tecnológicas como de seguridad nacional en un sector cada vez más disputado geopolíticamente.

El respaldo del QBI es significativo porque no se trata simplemente de financiamiento para investigación básica: el programa de DARPA fue diseñado específicamente para evaluar de forma independiente qué arquitecturas de hardware cuántico tienen chances reales de llegar a resultados prácticos en la próxima década, filtrando el ruido de anuncios especulativos que caracteriza a buena parte de la industria. Que PsiQuantum reciba una ampliación de fondos, en lugar de un premio inicial, sugiere que la validación técnica de su enfoque fotónico viene mostrando resultados sólidos ante los evaluadores del gobierno estadounidense.

La compañía mantiene como objetivo declarado desplegar una computadora cuántica comercialmente útil antes de 2033, un plazo que la ubica entre los actores más ambiciosos —aunque también más escrutados— del sector. Para la industria en su conjunto, el caso refuerza una tendencia de fondo: buena parte del financiamiento más relevante en computación cuántica durante 2026 ya no proviene únicamente de rondas de capital de riesgo, sino de programas gubernamentales de defensa e infraestructura crítica que buscan asegurar capacidades cuánticas soberanas antes que rivales geopolíticos.

Fuentes al pie:
Quantum Computing Report: https://quantumcomputingreport.com/news/

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QC

Hitachi, Intel y AIST se unen en un proyecto japonés para escalar procesadores cuánticos de silicio

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Hitachi fue seleccionada por la Organización de Desarrollo de Nuevas Energías y Tecnología Industrial de Japón (NEDO) para liderar, junto con Intel y el Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Industrial Avanzada (AIST), un proyecto enfocado en escalar procesadores cuánticos de silicio de espín. El objetivo declarado es llevar estas computadoras cuánticas, hoy limitadas a demostraciones de laboratorio, hacia una infraestructura industrial fabricable en masa.

La iniciativa se apoya en la tecnología de proceso de fabricación 18A de Intel, uno de los nodos de semiconductores más avanzados de la compañía estadounidense, adaptado para el desarrollo de qubits de espín en silicio. Este enfoque compite con las arquitecturas superconductoras de IBM y Google y con la ruta fotónica de compañías como PsiQuantum, apostando a que la enorme infraestructura de manufactura de semiconductores ya existente a nivel mundial puede reutilizarse, con adaptaciones, para producir procesadores cuánticos a gran escala.

Entre los desafíos técnicos que el proyecto busca resolver se encuentran el empaquetado criogénico avanzado —necesario para operar los qubits a temperaturas cercanas al cero absoluto— y la integración de tecnologías tridimensionales de alta densidad, dos cuellos de botella que hasta ahora impidieron que los qubits de espín en silicio escalen más allá de prototipos de pocas decenas de qubits. Japón, a través de NEDO, viene financiando de forma sostenida distintas líneas de investigación cuántica como parte de una estrategia nacional para no quedar relegado frente a Estados Unidos y China en esta carrera tecnológica.

La colaboración trilateral entre una industrial japonesa, un fabricante de chips estadounidense y un instituto de investigación público ilustra un patrón que se repite en la computación cuántica de 2026: los avances más relevantes rara vez surgen de un solo laboratorio, sino de consorcios que combinan capacidad de fabricación industrial, financiamiento estatal y validación científica independiente. Para empresas y gobiernos que dependen de sistemas criptográficos actuales, cada paso hacia una manufactura industrial de hardware cuántico acelera también la urgencia de migrar hacia esquemas de criptografía post-cuántica antes de que estas máquinas alcancen escala comercial.

Fuentes al pie:
Quantum Computing Report: https://quantumcomputingreport.com/news/

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