Bancos y consultoras llevan años vendiendo la promesa de que las finanzas serán la primera industria en beneficiarse de la computación cuántica, pero la evidencia técnica apunta en otra dirección: son las farmacéuticas y las químicas, con programas internos de años como el de Boehringer Ingelheim con Google, las que están más cerca de una ventaja cuántica comercialmente relevante. La brecha entre el sector que más se promociona y el que más evidencia acumula es, hoy, la pregunta de negocio más importante del sector.
La analogía que más repiten los ejecutivos del sector es que la computación cuántica resuelve problemas de simulación molecular de forma nativa, porque un qubit puede representar directamente los estados cuánticos de electrones y átomos, algo que a una computadora clásica le exige una complejidad exponencial. Esa ventaja estructural explica por qué el sector farmacéutico y químico —descubrimiento de fármacos, catálisis, baterías, materiales avanzados— concentra la evidencia técnica más sólida de ventaja cuántica futura, según un análisis reciente de la publicación especializada PostQuantum.com: las industrias con mayor evidencia real de beneficio cuántico son, paradójicamente, las que menos se promocionan como caso de uso estrella, mientras que finanzas, logística e inteligencia artificial, las más citadas en presentaciones comerciales, muestran la evidencia técnica más débil. La explicación no es mística: bancos y tecnológicas tienen los presupuestos de investigación más grandes y los equipos de comunicación más activos, así que generan más notas de prensa y publicaciones, aunque el problema matemático que intentan resolver —optimización de portafolios, ruteo logístico— no calce tan naturalmente con lo que una computadora cuántica hace mejor que una clásica.
El caso farmacéutico más documentado en la industria es el de Boehringer Ingelheim, que en enero de 2021 se convirtió en la primera farmacéutica del mundo en asociarse con Google Quantum AI para simulaciones de dinámica molecular, y que desde entonces mantiene un Centro de Excelencia interno propio, con químicos cuánticos y desarrolladores de algoritmos que evalúan de forma independiente qué moléculas de su pipeline son candidatas reales a beneficiarse de hardware cuántico de corto plazo, en lugar de aceptar sin más las promesas de marketing de los proveedores. Roche avanza en paralelo con Quantinuum (por su antecesora Cambridge Quantum) en modelado de estructuras electrónicas aplicado al Alzheimer, AstraZeneca publicó resultados revisados por pares junto a Quantinuum sobre la unión del dioxígeno, un paso hacia el diseño computacional de fármacos para EPOC, y Pasqal trabaja con Sanofi y BASF en química computacional con hardware de átomos neutros. En 2026, la firma finlandesa Algorithmiq ganó el desafío Q4Bio de 2 millones de dólares de Wellcome Leap por simular terapia fotodinámica contra el cáncer en hardware de IBM con más de 100 qubits, otro indicio de que el financiamiento filantrópico y corporativo empieza a premiar resultados verificables en química cuántica antes que en cualquier otra vertical.
El límite técnico, sin embargo, es real y las propias consultoras lo reconocen sin rodeos. Velu Sinha, socio de Bain & Company, le dijo a CNBC que las primeras demostraciones de ventaja cuántica práctica se esperan recién alrededor de los 100 qubits lógicos, un umbral que la industria estima alcanzar entre 2028 y 2029, pero que para aplicaciones de impacto comercial real como el descubrimiento de fármacos o la optimización logística a gran escala se necesitan entre 1.000 y 10.000 qubits lógicos, un horizonte que ubica más probablemente a mediados de la década de 2030. Boston Consulting Group proyecta un valor económico de entre 450.000 y 850.000 millones de dólares para 2040 concentrado en descubrimiento de fármacos, modelado financiero, ciencia de materiales y optimización logística, mientras que una encuesta reciente de McKinsey encontró que 90% de las empresas que ya invierten en cuántica planean mantener o aumentar esa inversión, un dato que sugiere que el sector corporativo ya dejó de tratar esto como experimento de comunicación y lo trata como apuesta estratégica de largo plazo, aun sabiendo que el retorno tarda años en llegar.
Para una audiencia de negocios, la conclusión práctica es incómoda pero útil: si la industria de una empresa está construida sobre el entendimiento del comportamiento molecular —farmacéutica, química, catálisis, baterías, materiales avanzados— la preparación para la computación cuántica debería empezar ahora, con programas internos serios como el de Boehringer Ingelheim, no con pilotos de relaciones públicas. Si la industria está construida sobre optimización, modelado financiero o aprendizaje automático —el caso de buena parte de la banca y la logística que hoy lidera el marketing cuántico— la evidencia de ventaja cuántica real sigue siendo estructuralmente débil, y el dinero de innovación probablemente rinda más si se dirige, por ahora, a la criptografía post-cuántica defensiva antes que a la búsqueda de una ventaja computacional que la ciencia todavía no puede garantizar.
Fuentes:
PostQuantum.com (mapa de industrias): https://postquantum.com/quantum-utility-map/quantum-computing-2033-industries/
CNBC (Bain & Company): https://www.cnbc.com/2026/03/30/quantum-computing-firms-go-public-breakthroughs-commercialization.html
TechDogs (BCG y McKinsey): https://www.techdogs.com/top-10-technology-rankings/top-10-quantum-computing-companies
EntangledFuture (casos por farmacéutica): https://entangledfuture.com/pharma/
Morning Glory Sciences (estado del arte 2026): https://www.morningglorysciences.com/en/quantum-computing-drug-discovery-2026-en/
Boehringer Ingelheim: https://www.boehringer-ingelheim.com/science-innovation/cooperation-google-quantum-ai
The Quantum Insider (casos de uso por industria): https://thequantuminsider.com/2026/05/04/quantum-computing-use-cases-real-applications-industries/