El avance de China en computación cuántica: informe completo sobre el estado del arte en 2026
Un país que juega en las tres grandes ligas de la tecnología cuántica
China dejó de ser un competidor emergente en computación cuántica para convertirse, junto a Estados Unidos, en el otro polo indiscutido de la carrera tecnológica global. A lo largo de 2025 y 2026 el país acumuló una serie de hitos que abarcan las tres áreas centrales del campo —cúbits superconductores, computación fotónica y átomos neutros— además de sostener la red de comunicación cuántica más grande y madura del mundo. A esto se suma una decisión de política industrial que cambia las reglas del juego puertas adentro: el 15º Plan Quinquenal (2026-2030), aprobado en marzo de este año, ubicó a la tecnología cuántica en el primer lugar de sus seis «industrias del futuro» prioritarias, por delante de sectores como la inteligencia artificial encarnada, el 6G y las interfaces cerebro-computadora. A continuación, un repaso completo de qué se sabe hasta el momento.
1. Corrección de errores: China le pisa los talones a Google
El hito más relevante del último semestre llegó en el terreno más difícil de todos: la corrección de errores cuánticos a gran escala, el paso indispensable para que una computadora cuántica deje de ser un experimento de laboratorio y se convierta en una máquina confiable a escala industrial.
Un equipo de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China (USTC), liderado por el físico Pan Jianwei —considerado el «padre de la cuántica china»— junto a Zhu Xiaobo, Peng Chengzhi y Chen Fusheng, logró que su procesador superconductor Zuchongzhi 3.2, de 107 cúbits, operara con una tasa de error por debajo del umbral crítico de tolerancia a fallos. El resultado, publicado como artículo de tapa en la revista Physical Review Letters, convirtió a China en el segundo país del mundo —y a la USTC en el segundo grupo de investigación, después de Google— en cruzar ese umbral.
Lo interesante no es solo el resultado, sino el camino elegido para llegar a él. Mientras que el procesador Willow de Google suprime los llamados «errores de fuga» mediante hardware de control adicional y pulsos de corriente continua, el equipo chino desarrolló una arquitectura «todo microondas» (all-microwave) que logra el mismo efecto sin necesidad de hardware extra ni sobrecarga de tiempo. Sobre un código de superficie de distancia 7, demostraron que la tasa de error lógico cae de forma consistente a medida que crece el tamaño del código —revirtiendo el régimen contraintuitivo en el que códigos más grandes introducen más ruido del que corrigen—, algo comparable a los avances más recientes de Google. Según analistas del sector citados por medios especializados como PostQuantum, este resultado «vuelve obsoleto» el marco de análisis que hasta hace pocos meses ubicaba a China entre dos y tres años por detrás de Estados Unidos en materia de corrección de errores.
2. Computación fotónica: Jiuzhang y el primer servicio de «ventaja cuántica» en la nube
China también avanza con fuerza en la vía fotónica, que utiliza partículas de luz en lugar de circuitos superconductores y tiene la ventaja de poder operar a temperatura ambiente, sin necesidad del frío extremo que requieren los sistemas de IBM o Google.
En mayo de 2026, un equipo liderado por la USTC publicó en la revista Nature los resultados de Jiuzhang 4.0, un prototipo de computación cuántica fotónica que marcó un nuevo hito de rendimiento. Un mes después, en junio, ese desarrollo se transformó en un servicio comercial real: entró en operación formal la computadora cuántica fotónica Tianyan-P2000, construida conjuntamente por el Grupo Cuántico de China Telecom y Jiuzhang (Jinan) Quantum Technology Co., bajo supervisión del Centro de Excelencia en Información Cuántica y Física Cuántica de la Academia China de Ciencias. La máquina quedó conectada a la plataforma de nube cuántica Tianyan de China Telecom, lo que la volvió accesible en línea para investigadores y desarrolladores de todo el mundo, y con ello el país ofrece ahora lo que describen como «el primer servicio de ventaja cuántica en línea» basado en una computadora fotónica.
3. Hanyuan-2: el primer ordenador cuántico de «doble núcleo» del mundo
El tercer frente donde China sorprendió en 2026 fue el de los átomos neutros, una tecnología que hasta hace poco se asociaba casi exclusivamente a empresas estadounidenses como Atom Computing o QuEra.
El 9 de mayo, la compañía CAS Cold Atom Technology, con sede en Wuhan y afiliada a la Academia China de Ciencias, presentó el Hanyuan-2, descripto como el primer ordenador cuántico de átomos neutros con arquitectura de «doble núcleo» del mundo. El sistema combina dos matrices independientes de 100 cúbits cada una —una construida con átomos de rubidio-85 y otra con rubidio-87— para sumar un total de 200 cúbits. Lo distintivo de su diseño es que ambos núcleos pueden operar en paralelo para acelerar un cálculo, o bien funcionar en modo «núcleo principal más núcleo auxiliar», en el que uno de los conjuntos construye cúbits lógicos más estables para ayudar a corregir errores del otro. La máquina consume menos de 7.000 watts y no requiere refrigeración criogénica extrema, lo que —según sus desarrolladores— permite instalarla en racks convencionales sin las complejas instalaciones de frío que necesitan los sistemas superconductores de IBM o Google. Días antes, la misma compañía había mostrado un chip cuántico superconductor propio de 180 cúbits en un solo núcleo, sucesor del Origin Wukong, la primera computadora cuántica superconductora comercial de China, que entró en funcionamiento en enero de 2024 con un chip de 72 cúbits.
4. Un ecosistema comercial que empieza a parecerse a una industria
A diferencia del modelo de startups financiadas por capital de riesgo típico de Silicon Valley, el ecosistema cuántico chino se construyó sobre otra lógica: la mayoría de las compañías son spin-offs de laboratorios de la Academia China de Ciencias y universidades de elite, financiadas con capital guiado por el Estado, contratos de compras públicas provinciales y respaldo de empresas estatales. Recién en los últimos dos años empezó a aparecer capital de riesgo privado de forma más significativa.
Tres jugadores dominan hoy ese panorama:
- QuantumCTek, la única compañía puramente cuántica que cotiza en bolsa en China (mercado STAR de Shanghái), motor comercial detrás de la red de comunicación cuántica más grande del mundo y una de las primeras empresas cuánticas chinas en ser incluida en la lista de entidades restringidas de Estados Unidos, allá por 2021. Desde enero de 2025, China Telecom Quantum Group se convirtió en su accionista controlante, consolidando criptografía y computación cuánticas bajo una misma entidad estatal con más de 10.000 millones de yuanes en inversión planificada.
- Origin Quantum, con su procesador superconductor Wukong de 72 cúbits y una IPO pendiente valuada en 6.900 millones de yuanes. En febrero de 2026 liberó Origin Pilot, el primer sistema operativo de computación cuántica del mundo disponible para descarga pública, en dos versiones (una comunitaria para universidades y desarrolladores independientes). La plataforma ya acumula más de 37 millones de visitas de usuarios en más de 60 países. La compañía además exporta ahora su propio refrigerador de dilución SL400 a países de la Franja y la Ruta, una capacidad que no existía hace tres años.
- CIQTEK, especializada en instrumentos cuánticos, con una valuación de 11.700 millones de yuanes.
En materia de inversión, la plataforma de seguimiento de capital de riesgo IT Juzi registró 150 rondas de financiamiento en el sector de computación cuántica china hacia mediados de marzo de 2026, por un total estimado de 11.200 millones de yuanes, mientras que el think tank alemán Merics reportó que la inversión cuántica china alcanzó los 2.200 millones de yuanes solo en el primer trimestre de 2026, cifra que casi iguala el total de todo 2025. El sector de computación cuántica en su conjunto facturó 11.560 millones de yuanes (unos 1.610 millones de dólares) en 2025, con un crecimiento anual sostenido por encima del 30%. La inversión estatal acumulada en tecnología cuántica se estima en unos 15.000 millones de dólares.
5. La red de comunicación cuántica más grande del planeta
Más allá de la computación propiamente dicha, China construyó a lo largo de la última década una infraestructura de comunicación cuántica sin comparación a nivel mundial: una red de más de 12.000 kilómetros de fibra óptica, con 145 nodos troncales distribuidos en 80 ciudades de 17 provincias. El proyecto arrancó formalmente en 2016 con el lanzamiento del satélite Micius, el primer satélite de comunicación cuántica del mundo, desarrollado en cooperación con la Universidad de Viena. Micius fue diseñado para una misión de solo dos años, pero terminó operando durante casi una década: en enero de 2018 facilitó la primera videoconferencia intercontinental cifrada mediante distribución cuántica de claves, una llamada de 75 minutos entre Beijing y Viena a lo largo de 7.600 kilómetros, y también se usó para un enlace entre Moscú y Urumqi de 3.800 kilómetros con Rusia. El satélite finalmente reingresó a la atmósfera terrestre y se desintegró a fines de enero de 2026, tras casi diez años de servicio; hoy la red satelital continúa operando con su sucesor, Jinan-1, lanzado como continuidad del programa.
6. La política de Estado: cuántica como prioridad número uno
El cambio más estructural llegó en marzo de 2026, con la aprobación del 15º Plan Quinquenal (2026-2030). El documento marca una diferencia clave respecto del período anterior: durante el 14º Plan Quinquenal, la mayoría de los programas cuánticos chinos se financiaban a través de subsidios de investigación universitaria; ahora, la tecnología cuántica pasa a ser tratada como una prioridad de política industrial al mismo nivel que los semiconductores y la inteligencia artificial, ubicada en el primer lugar entre las seis «industrias del futuro» que el gobierno chino identificó como nuevos motores de crecimiento económico. El plan fija además una meta concreta y de largo plazo: llegar para 2030 a una «computadora cuántica real», capaz de resolver problemas del mundo real más allá de los benchmarks de laboratorio. En paralelo, el Catálogo de Inversión Extranjera Alentada actualizado, vigente desde el 1° de febrero de 2026, incorporó explícitamente la investigación y desarrollo en computación cuántica dentro del marco preferencial para inversión extranjera en el país.
7. La respuesta de Estados Unidos: controles de exportación que aceleraron la autosuficiencia china
Washington no se mantuvo al margen de estos avances. Desde 2021, Estados Unidos viene sumando compañías cuánticas chinas a su lista de entidades restringidas (Entity List), lo que corta el acceso a componentes y tecnología estadounidense. QuantumCTek fue una de las primeras en caer bajo esas restricciones, y en enero de 2024 el Departamento de Comercio amplió la medida a Shanghai QuantumCTek (también conocida como Shanghai Guodun Quantum Information Technology). En marzo de 2025 se sumaron siete firmas más de la cadena de suministro cuántica china, entre ellas Scikro, proveedora de componentes criogénicos, apuntando directamente a frenar la localización de esa cadena de suministro.
Sin embargo, el efecto de estas restricciones parece haber sido ambivalente. Como señalan analistas del sector especializado The Quantum Insider, la inclusión de QuantumCTek en la lista de entidades en 2021 cortó el acceso a componentes e inversión estadounidenses, pero al mismo tiempo generó el mandato político y el financiamiento estatal necesarios para desarrollar alternativas domésticas, un patrón que se viene repitiendo en otras áreas de la trayectoria tecnológica china de las últimas dos décadas, como semiconductores o inteligencia artificial.
El estado de la carrera, en síntesis
Con toda esta evidencia sobre la mesa, el panorama hacia fines de 2026 muestra a China compitiendo de igual a igual con Estados Unidos en al menos tres frentes técnicos —cúbits superconductores, fotónica y átomos neutros— y liderando de forma indiscutida un cuarto: la infraestructura de comunicación cuántica a escala nacional. Lo que todavía diferencia a ambos países es el modelo de desarrollo: mientras el ecosistema estadounidense avanza impulsado por capital de riesgo privado y gigantes tecnológicos como Google, IBM y Microsoft, el chino se apoya en un aparato de compras estatales, empresas controladas por operadoras de telecomunicaciones estatales (China Telecom, China Mobile) y financiamiento guiado desde el gobierno central, ahora formalizado como prioridad número uno del planeamiento económico hasta 2030. La pregunta que queda abierta, y que probablemente se responda en los próximos años, es si ese modelo de «orden industrial» dirigido por el Estado logra traducir la actual ventaja en benchmarks científicos en aplicaciones comerciales reales, algo que —vale aclarar— ninguna potencia, ni China ni Estados Unidos, terminó de resolver todavía.
Fuentes: Reuters, Physical Review Letters, Nature, El Imparcial, RT, PostQuantum, Xataka, Gizmodo, Urban Tecno, El Chapuzas Informático, Derecha Diario, China.org.cn (People’s Daily), The Quantum Insider, Merics (China Tech Observatory), China Briefing, Quantum Zeitgeist, ChinaTechHub, EntangledFuture, ManageEngine Blog y AFN Tijuana.