Los centros de datos son esenciales para procesar la enorme cantidad de datos generados por modelos de IA como ChatGPT, requiriendo no solo espacio físico, sino también un consumo masivo de energía y capacidad de cómputo. En este contexto, la posible adquisición de Aligned Data Centers por parte de BlackRock representa una de las operaciones más ambiciosas del año, reflejando cómo los inversores institucionales están apostando miles de millones por este sector para capitalizar la «nueva ola tecnológica».
Detalles del acuerdo de adquisición
BlackRock, a través de su unidad Global Infrastructure Partners (GIP), se encuentra en negociaciones avanzadas para comprar Aligned Data Centers, una empresa respaldada por el banco australiano Macquarie. La transacción podría valorar a Aligned en aproximadamente USD 40.000 millones, lo que la posicionaría entre las cinco adquisiciones más grandes a nivel global en 2025 y potencialmente como la mayor en el sector de centros de datos hasta la fecha. Según fuentes cercanas, un anuncio podría producirse en los próximos días, aunque las conversaciones aún no están cerradas.
En paralelo, MGX —una firma de inversión en IA creada por el fondo soberano de Abu Dhabi, Mubadala— está negociando una participación independiente en la operación. Mubadala ya había invertido previamente en Aligned, lo que fortalece su interés en mantener exposición al sector. Esta estructura mixta (compra principal por GIP más stake separado) es común en deals de gran escala para diversificar riesgos y atraer socios estratégicos.
GIP, que BlackRock adquirió en 2024 por USD 12.500 millones, ha mostrado un apetito voraz por la infraestructura digital. Ya posee CyrusOne —otro operador líder de centros de datos— en joint venture con KKR. Además, GIP evaluó recientemente adquisiciones en el sector energético, como partes del negocio de AES, que se beneficiaría directamente de la expansión de instalaciones para IA.
Fondo de Aligned Data Centers
Fundada en Texas, Aligned es uno de los jugadores clave en el mercado de colocation (alojamiento de servidores para terceros). Opera 78 centros de datos y 50 campus en Estados Unidos y Sudamérica, enfocándose en diseños eficientes energéticamente para manejar la demanda de hyperscalers como Google, Amazon y Microsoft. A inicios de 2025, Aligned captó más de USD 12.000 millones en capital y deuda para expandir su capacidad, incluyendo alianzas con autoridades estadounidenses para acelerar el despliegue de infraestructura digital. Esta financiación refleja la confianza de los inversores en su modelo de «data centers sostenibles», que prioriza el enfriamiento eficiente y fuentes de energía renovable para mitigar el impacto ambiental de la IA.
Contexto estratégico: El boom de la IA y las apuestas inversoras
Desde la irrupción de ChatGPT en 2022, el sector de centros de datos ha visto una oleada de adquisiciones multimillonarias. Inversores como BlackRock buscan exposición a los «ganadores» de la IA: no solo startups de software, sino proveedores de infraestructura física (centros de datos) y componentes (chips de Nvidia). El mercado global de data centers podría triplicarse para 2030, impulsado por una demanda que ya consume el 2-3% de la electricidad mundial, con proyecciones de hasta el 8% para finales de la década.
Esta fiebre ha acelerado deals como la compra de CoreSite por American Tower por USD 10.000 millones en 2021, o la de Switch por DigitalBridge por USD 11.000 millones en 2022. GIP, con su enfoque en activos de largo plazo, ve en Aligned una oportunidad para consolidar mercado y beneficiarse de contratos a 10-15 años con gigantes tech.
Riesgos y implicaciones de mercado
A pesar del optimismo, analistas como Jeff Bezos han advertido sobre una posible «burbuja» en la IA si los ingresos no siguen el ritmo de las inversiones. Los costos energéticos podrían dispararse, y la regulación ambiental (como límites a la huella de carbono) representa un desafío. Si el deal se cierra, consolidaría el poder de BlackRock en un sector estratégico, pero también intensificaría la concentración de activos críticos, potencialmente afectando la competencia y la innovación. En un panorama geopolítico tenso, con tensiones EE.UU.-China por chips y datos, estos movimientos subrayan cómo la IA está redefiniendo la geoeconomía global.
En resumen, esta transacción no es solo un mega-deal financiero, sino un indicador del pivote hacia la infraestructura como el nuevo petróleo de la era digital. Si se materializa, podría catalizar más fusiones en 2026, atrayendo a fondos soberanos y private equity en la carrera por la supremacía en IA